La ola de calor en Japón ha llevado al gobierno de Tokio a flexibilizar el código de vestimenta para los hombres, permitiendo e incluso alentando el uso de shorts en la oficina. La medida, destinada a combatir las temperaturas extremas y ahorrar energía, ha desatado una polémica insospechada: algunas mujeres denuncian sentirse incómodas o incluso "acosadas" por la visión de las piernas peludas de sus colegas varones.
La iniciativa "Cool Biz" y la polémica "sune-hara"
Japón está sufriendo un verano de calor récord, con temperaturas que superan los 40 grados centígrados . En respuesta, el gobierno metropolitano de Tokio impulsó la campaña "Tokyo Cool Biz", alentando a los oficinistas a vestir ropa más ligera, incluyendo camisetas, zapatillas deportivas y, por primera vez, shorts . La gobernadora Yuriko Koike justificó la medida afirmando que "nos hemos quedado sin capas que quitarnos" .
Sin embargo, lo que parecía una solución práctica al calor extremo ha generado un intenso debate. Algunas mujeres han acuñado el término "sune-hara" (acoso por vello en las piernas) para describir la incomodidad que sienten al tener que ver las piernas sin afeitar de sus compañeros en el entorno laboral . Las quejas se centran en la falta de "pulcritud" y en la distracción que supone .
Un problema de doble estándar de género
Más allá de la estética, el debate ha destapado una crítica de fondo: el doble estándar que persiste en la cultura empresarial japonesa. Las mujeres denuncian que, mientras se anima a los hombres a mostrar las piernas, a ellas se les sigue exigiendo cubrir las suyas con medias o faldas largas, manteniendo estándares de apariencia mucho más estrictos .
La profesora Atsuko Tamada, de la Universidad de Chubu, cuestionó la medida: "Si ahora se alienta a los hombres a usar shorts, ¿deberían aplicarse a ellos los mismos estándares de apariencia?" . Esta percepción de injusticia ha sido clave para que el debate trascienda la mera anécdota y se convierta en una cuestión de igualdad en el trabajo .
¿Es realmente acoso? Opiniones divididas
La controversia ha sido tan grande que ha llegado a los medios internacionales. Mientras que algunos consideran la queja exagerada, la realidad es que la encuesta muestra un alto nivel de rechazo: un 53.5% de los encuestados se opone al uso de shorts en la oficina, siendo las mujeres las más críticas . La principal preocupación, tanto para hombres como para mujeres, es la forma física y el vello corporal .
Incluso los hombres se han visto afectados por la polémica. Algunos, para evitar problemas, han optado por depilarse las piernas antes de adoptar el nuevo código, considerando que las piernas más suaves se han convertido en parte de la etiqueta laboral . Otros, como Toshio Suzuki, empleado de relaciones públicas, se han afeitado los tobillos expuestos y evitan los shorts para no ofender a sus colegas .
La controversia de los shorts en Tokio es un fascinante ejemplo de cómo una medida práctica para enfrentar una crisis climática puede chocar con tradiciones culturales profundamente arraigadas y, a su vez, poner de manifiesto desigualdades de género latentes. Más allá del aparentemente frívolo término "sune-hara", el debate revela la dificultad de conciliar el cambio climático, el ahorro energético y las rígidas normas sociales que aún imperan en muchos espacios de trabajo en Japón
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