Tres chicas estaban varadas en una isla desierta: una morena, una pelirroja y una rubia.
La morena miró hacia el continente y calculó que habÃa unos 20 kilómetros hasta la costa, asà que anunció: "Voy a intentar nadar hasta la orilla."
Nadó cinco kilómetros y se cansó mucho; cuando llegó a los diez kilómetros, estaba demasiado cansada para continuar y se ahogó. La segunda chica, una pelirroja, se dijo a sà misma: "Me pregunto si lo logró. Supongo que es mejor intentar llegar al continente que quedarse aquà y morir de hambre."
Asà que intentó nadar. La pelirroja tenÃa mucha más resistencia que la morena, ya que nadó diez kilómetros antes de cansarse. Después de quince kilómetros, estaba demasiado cansada para continuar y se ahogó.
La rubia pensó para sà misma: "Me pregunto si lo lograron. Creo que será mejor que yo también lo intente." Asà que nadó cinco kilómetros, diez kilómetros, quince kilómetros, diecinueve kilómetros desde la isla. La orilla estaba a la vista, pero dijo: "¡Estoy demasiado cansada para seguir!", asà que nadó de regreso.
La morena miró hacia el continente y calculó que habÃa unos 20 kilómetros hasta la costa, asà que anunció: "Voy a intentar nadar hasta la orilla."
Nadó cinco kilómetros y se cansó mucho; cuando llegó a los diez kilómetros, estaba demasiado cansada para continuar y se ahogó. La segunda chica, una pelirroja, se dijo a sà misma: "Me pregunto si lo logró. Supongo que es mejor intentar llegar al continente que quedarse aquà y morir de hambre."
Asà que intentó nadar. La pelirroja tenÃa mucha más resistencia que la morena, ya que nadó diez kilómetros antes de cansarse. Después de quince kilómetros, estaba demasiado cansada para continuar y se ahogó.
La rubia pensó para sà misma: "Me pregunto si lo lograron. Creo que será mejor que yo también lo intente." Asà que nadó cinco kilómetros, diez kilómetros, quince kilómetros, diecinueve kilómetros desde la isla. La orilla estaba a la vista, pero dijo: "¡Estoy demasiado cansada para seguir!", asà que nadó de regreso.
