El marido llega a casa con un gran arañazo en el cuello que le hizo la otra en el momento de euforia, abre la puerta, y tan pronto entra, le suelta una patada al gato.
Con el ruido la mujer se despierta y le pregunta:– ¿Qué te ha pasado, mi amor?
– Este gato tonto me arañó...
Y le dice la mujer:– ¡¡¡Dale bien fuerte, cariño, que a mí me mordió los glúteos y me hizo un chupetón!!!
Moraleja: Si te crees muy listo... tu mujer te lleva años de ventaja..
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