Un hombre, en un restaurante tranquilo, le pidió al camarero que llevara una botella de Merlot a una mujer muy atractiva que estaba cenando sola. El camarero cumplió el encargo, diciéndole a ella: "Esto es cortesía del señor que está allí".
La mujer miró la botella con frialdad unos segundos, sin siquiera volver la mirada hacia su admirador, y decidió responderle con una nota. El camarero, atento, la recibió y se la llevó al hombre.
En el papel estaba escrito:
"Para que acepte este vino, debes tener un Mercedes en el garaje, un millón de dólares en el banco… y siete pulgadas en el pantalón."
Tras leerlo, el hombre no se inmutó. Tomó otra hoja, escribió su respuesta y pidió al camarero que se la entregara. Decía así:
"Para que lo sepas, las cosas no siempre son como parecen. Tengo un Ferrari, un BMW, un Mercedes y un Porsche en distintos garajes; casas en Aspen y Miami, y un rancho enorme en Louisiana. En mis cuentas tengo más de veinte millones de dólares.
Pero ni siquiera por una mujer tan hermosa como tú estaría dispuesto a cortarme siete centímetros. Así que… devuélvame el vino."

**Pequeña reflexión:** A veces, quien pide demasiado… se queda sin el vino y sin la conversación.
